jueves, 7 de noviembre de 2013

Borges: El Inmortal (1947) [fragmento]


El Inmortal (1947)
[fragmento]

"Adoctrinada por un ejercicio de siglos, la república de hombres inmortales había logrado la perfección de la tolerancia y casi con desdén. Sabía que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes, todo hombre es acreedor a toda bondad, pero también a toda traición, por sus infamias del pasado o del porvenir. Así como en los juegos de azar las cifras pares y las cifras impares tienden al equilibrio, así también se anulan y se corrigen el ingenio y la estolidez, y acaso el rústico poema del Cid es el contrapeso exigido por un solo epíteto de las Églogas o por una sentencia de Heráclito. El pensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, o inaugurar, una forma secreta. Sé de quienes obraban el mal para que en los siglos futuros resultara el bien, o hubiera resultado en los ya pretéritos... Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.
[...]
La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales. Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós."

Jorge Luis Borges (1899-1986), "El Inmortal", IV, en El Aleph (1949)




domingo, 13 de octubre de 2013

James C. Christensen - "Ten Lepers" (2002)


Diez leprosos

"Y sucedió que, de camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaria y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron:
— ¡Jesús, Maestro, ten compasión de nos-otros!
Al verlos, les dijo:
— Id y presentaos a los sacerdotes.
Y sucedió que, mientras iban, quedaron lim-pios.
Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glo-rificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano.
Tomó la palabra Jesús y dijo:
— ¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este ex-tranjero?
Y le dijo:
— Levántate y vete; tu fe te ha salvado" (Lucas 17,11-19).



lunes, 7 de octubre de 2013

He Qi - Good Samaritan (2001)


«Anda y haz tú lo mismo»

He Qi © 2013 All rights Reserved

"En esto se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». Él respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo». Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo»" (Lc 10,25-37).



martes, 1 de octubre de 2013

Onitsura - Haikú: Principio del otoño


.初秋のどれが露やら雨の露
hatsuaki no / dorega tsuyu yara / ame no tsuyu

  Principio del otoño
  Cuáles de las gotas serán de rocío
y cuáles de lluvia   

Ueshima Onitsura (1661-1738)



viernes, 13 de septiembre de 2013

Otto Sander: In memoriam (1941-2013)


     In memoriam († 12/09/2013)    




Nick Cave & The Bad Seeds - Cassiel's Song (1993)

We've come to bring you home
Haven't we, Cassiel?

To cast aside your loss and all your sadness
And shuffle off that mortal coil and mortal madness
For we're here to pick you up and bring you home
Aren't we, Cassiel?

It's a place where you did not belong
Were time itself was mad and far too strong
Where life leapt up laughing and hit you head on
And hurt you, didn't it hurt you, Cassiel?

While time outran you and trouble flew toward you
And you were there to greet it
Weren't you, foolish Cassiel?

But here we are, we've come to call you home
And here you'll stay, never more to stray
Where you can kick off your boots of clay
Can't you, Cassiel?

For death and you did recklessly collide
And time ran out of you
And you ran out of time
Didn't you, Cassiel?

And all the clocks in all the world
May this once just skip a beat in memory of you
But then again those damn clocks, they probably won't
Will they, Cassiel?

One moment you are there
And then strangely you are gone
But on behalf of us all here
We're glad to have you home
Aren't we, dear Cassiel?


Nick Cave & The Bad Seeds, "Cassiel's Song" (1993)



viernes, 19 de julio de 2013

Helen Merrill - These foolish things (1960)


Queste piccole sciocche cose / These foolish things

Helen Merrill, "These foolish things"

Una sigaretta con la traccia di rossetto,
un biglietto d'aereo per paesi romantici,
e ancora il mio cuore ha le ali.
Queste piccole sciocche cose mi ricordano te.
Un tintinnio di piano nel vicino appartamento,
Quelle parole balbettate che ti dicevano
ciò che il mio cuore voleva dire,
Le altalene colorate di un prato luminoso.
Queste piccole sciocche cose mi ricordano te.
Sei venuta, mi hai visto, mi hai conquistato.
Quando mi hai fatto questo
ho capito che doveva essere così.
I venti di marzo che fanno del mio cuore un ballerino,
un telefono che suona... ma chi va a rispondere.
Com'è fedele il tuo fantasma.
Queste piccole sciocche cose mi ricordano te.
Che strano, che dolce ritrovarti ancora.
Queste cose mi sono care,
mi sembra che ti portino vicino a me.
L'odore delle foglie che bruciano,
i lamenti dei battelli,
due innamorati nella strada
che camminano come in sogno,
Com'è fedele il tuo fantasma.
Queste piccole sciocche cose mi ricordano te.


A cigarette that bears a lipstick's traces,
An airline ticket to romantic places.
Oh, how the ghost of you clings!
These foolish things remind me of you.
A tinkling piano in the next apartment,
Those stumbling words
that told you what my heart meant,
A fair ground's painted swings.
These foolish things remind me of you.
You came, you saw, you conquer'd me.
When you did that to me
I knew somehow this had to be.
The winds of March that make my heart a dancer,
A telephone that rings, but who's to answer?
Oh, how the ghost of you clings!
These foolish things remind me of you.
How strange, how sweet, to find you still.
These things are dear to me,
They seem to bring you near to me.
The scent of smould'ring leaves,
the wail of steamers,
Two lovers on the street
who walk like dreamers.
Oh, how the ghost of you clings!
These foolish things remind me of you.



Helen Merrill, "These foolish things",
letra de Eric Maschwitz (1901-1969)
y música de Jack Strachey (1894-1972).
en Parole e musica, RCA Italiana LPM 10105, 1960,
con Fernando Caiati, "Spoken lyrics in Italian",
y Piero Umiliani y su orquesta (1960).



sábado, 30 de marzo de 2013

Rollo de "Exultet" Barberini - Descenso a los infiernos



"[El artículo de fe sobre el descenso a los infiernos] afirma que Cristo franqueó la puerta de nuestra más profunda soledad, que en su pasión penetró en el abismo de nuestro abandono. Allí donde ya no podemos oír ninguna voz, allí está él. Por tanto, el infierno ya está superado, mejor, ya no existe la muerte que antes era el infierno. Ni el infierno ni la muerte son ya lo mismo, porque hay vida en medio de la muerte, porque el amor habita en ella. El infierno o la segunda muerte, como dice la Biblia (cf. Ap. 20, 14), es ahora el encerrarse voluntariamente en sí mismo. La muerte ya no conduce a la soledad, las puertas del sheol están abiertas de par en par. Creo que en esta línea es como hay que entender los textos de los Padres, que dicen que los muertos sales de sus sepulcros y que se abren las puertas del infierno, textos que se han interpretado sobre todo mitológicamente. Y también hay que interpretar así el texto mítico del Evangelio de Mateo que nos cuenta que, cuando murió Jesús, se abrieron los sepulcros y resucitaron los cuerpos de muchos santos (Mt 27, 52). La puerta de la muerte está abierta, desde que en la muerte habita la vida, el amor..."

Joseph Ratzinger (*1927)



domingo, 23 de diciembre de 2012

Ungaretti - Veglia (1915)


Veglia
Cima Quattro il 23 dicembre 1915

Vela
Cima Cuatro el 23 de diciembre de 1915

Un'intera nottata
buttato vicino
a un compagno
massacrato
con la sua bocca
digrignata
volta al plenilunio
con la congestione
delle sue mani
penetrata
nel mio silenzio
ho scritto
lettere piene d'amore

Non sono mai stato
tanto
attaccato alla vita

Una entera noche
echado junto
a un compañero
masacrado
con su boca
desencajada
vuelta al plenilunio
con la congestión
de sus manos
penetrada
en mi silencio
he escrito
cartas llenas de amor

No he estado nunca
tan
aferrado a la vida
Giuseppe Ungaretti (1888-1970)
L'Allegria (1931): Il porto sepolto
Giuseppe Ungaretti (1888-1970)
La Alegría (1931): El puerto sepultado



miércoles, 19 de septiembre de 2012

Prévert - Barbara (1946)


Barbara (1946)

Rappelle-toi Barbara
Il pleuvait sans cesse sur Brest ce jour-là
Et tu marchais souriante
Épanouie ravie ruisselante
Sous la pluie
Rappelle-toi Barbara
Il pleuvait sans cesse sur Brest
Et je t'ai croisée rue de Siam
Tu souriais
Et moi je souriais de même
Rappelle-toi Barbara
Toi que je ne connaissais pas
Toi qui ne me connaissais pas
Rappelle-toi
Rappelle-toi quand même ce jour-là
N'oublie pas
Un homme sous un porche s'abritait
Et il a crié ton nom
Barbara
Et tu as couru vers lui sous la pluie
Ruisselante ravie épanouie
Et tu t'es jetée dans ses bras
Rappelle-toi cela Barbara
Et ne m'en veux pas si je te tutoies
Je dis tu a tout ceux que j'aime
Même si je ne les ai vus qu'une seule fois
Je dis tu a tout ce qui s'aiment
Même si je ne les connais pas
Rappelle-toi Barbara
N'oublie pas
Cette pluie sage et heureuse
Sur ton visage heureux
Sur cette ville heureuse
Cette pluie sur la mer
Sur l'arsenal
Sur le bateau d'Ouessant
Oh Barbara
Quelle connerie la guerre
Qu'es-tu devenue maintenant
Sous cette pluie de fer
De feu d'acier de sang
Et celui qui te serrait dans ses bras
Amoureusement
Est-il mort disparu ou bien encore vivant
Oh Barbara
Il pleut sans cesse sur Brest
Comme il pleuvait avant
Mais ce n'est plus pareil et tout est abîmé
C'est une pluie de deuil terrible et désolée
Ce n'est même plus l'orage
De fer d'acier de sang
Tout simplement des nuages
Qui crèvent comme des chiens
Des chiens qui disparaissent
Au fil de l'eau sur Brest
Et vont pourrir au loin
Au loin très loin de Brest
Dont il ne reste rien.

Jacques Prévert, en Paroles (1946)


  • Jacques Prévert, Paroles (1946).

Prévert - Bárbara (1946)


Bárbara (1946)

Recuerda Bárbara
Llovía sin parar sobre Brest aquel día
Y tú caminabas sonriente
Radiante dichosa empapada
Bajo la lluvia
Recuerda Bárbara
Llovía sin parar sobre Brest
Y me crucé contigo en la calle de Siam
Tú sonreías
Y yo sonreía también
Recuerda Bárbara
Tú a quien yo no conocía
Tú que no me conocías
Recuerda
Recuerda al menos aquel día
No olvides
Un hombre se cobijaba en un soportal
Y gritó tu nombre
Bárbara
Y corriste hacia él bajo la lluvia
Empapada dichosa radiante
Y te arrojaste en sus brazos
Recuérdalo Bárbara
Y no te ofendas si te tuteo
Yo trato de tú a todos los que amo
Aunque les haya visto una sola vez
Yo trato de tú a todos los que se aman
Aunque no les conozca
Recuerda Bárbara
No olvides
esa lluvia serena y feliz
Sobre tu rostro feliz
Sobre esa ciudad feliz
Esa lluvia sobre el mar
Sobre el arsenal
Sobre el barco de Ouessant
Oh Bárbara
Qué putada la guerra
Qué habrá sido de ti ahora
Bajo esa lluvia de hierro
De fuego de acero de sangre
Y aquel que te estrechaba en sus brazos
Amorosamente
Estará muerto desaparecido o bien aún vivo
Oh Bárbara
Llueve sin parar sobre Brest
Como llovía entonces
Pero ya no es lo mismo
y todo se ha echado a perder
Es una lluvia de duelo terrible y desolada
Ni siquiera es la tempestad
De hierro de acero de sangre
Son simplemente nubes
Que revientan como perros
Perros que desaparecen
Con el agua sobre Brest
Y van a pudrirse lejos
Lejos muy lejos de Brest
De la que ya no queda nada.

Jacques Prévert, en Paroles (1946)


  • Jacques Prévert, Paroles (1946).