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jueves, 7 de noviembre de 2013

Borges: El Inmortal (1947) [fragmento]


El Inmortal (1947)
[fragmento]

"Adoctrinada por un ejercicio de siglos, la república de hombres inmortales había logrado la perfección de la tolerancia y casi con desdén. Sabía que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes, todo hombre es acreedor a toda bondad, pero también a toda traición, por sus infamias del pasado o del porvenir. Así como en los juegos de azar las cifras pares y las cifras impares tienden al equilibrio, así también se anulan y se corrigen el ingenio y la estolidez, y acaso el rústico poema del Cid es el contrapeso exigido por un solo epíteto de las Églogas o por una sentencia de Heráclito. El pensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, o inaugurar, una forma secreta. Sé de quienes obraban el mal para que en los siglos futuros resultara el bien, o hubiera resultado en los ya pretéritos... Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.
[...]
La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales. Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós."

Jorge Luis Borges (1899-1986), "El Inmortal", IV, en El Aleph (1949)




sábado, 30 de marzo de 2013

Rollo de "Exultet" Barberini - Descenso a los infiernos



"[El artículo de fe sobre el descenso a los infiernos] afirma que Cristo franqueó la puerta de nuestra más profunda soledad, que en su pasión penetró en el abismo de nuestro abandono. Allí donde ya no podemos oír ninguna voz, allí está él. Por tanto, el infierno ya está superado, mejor, ya no existe la muerte que antes era el infierno. Ni el infierno ni la muerte son ya lo mismo, porque hay vida en medio de la muerte, porque el amor habita en ella. El infierno o la segunda muerte, como dice la Biblia (cf. Ap. 20, 14), es ahora el encerrarse voluntariamente en sí mismo. La muerte ya no conduce a la soledad, las puertas del sheol están abiertas de par en par. Creo que en esta línea es como hay que entender los textos de los Padres, que dicen que los muertos sales de sus sepulcros y que se abren las puertas del infierno, textos que se han interpretado sobre todo mitológicamente. Y también hay que interpretar así el texto mítico del Evangelio de Mateo que nos cuenta que, cuando murió Jesús, se abrieron los sepulcros y resucitaron los cuerpos de muchos santos (Mt 27, 52). La puerta de la muerte está abierta, desde que en la muerte habita la vida, el amor..."

Joseph Ratzinger (*1927)



lunes, 23 de julio de 2012

Bauer - Ut i vida världen [En el ancho mundo] (1907) /
Hansson - Jag vill se himlen [Yo quiero ver el cielo] (2001)



Jag vill se himlen

Jag vill se himlen
dyrkas upp av sitt eget ljus
färdas baklänges se molnen
rotera ut över taken farfar farfar
jag färdas bakåt till din sjuksäng
du ligger stilla utsträckt och ser på mig
dina ögon är grumliga som vårvatten
och farmor i dörröppningen
ser bekymrad ut men lugn och glad
att du är glad i mig


Yo quiero ver el cielo

Yo quiero ver el cielo
siendo forzado por su propia luz
transportado hacia atrás ver las nubes
rotar sobre el pensamiento abuelo abuelo
me transporto hacia atrás a tu cama de enfermo
estás quieto estirado y me miras
tus ojos están turbios como agua de primavera
y la abuela en la puerta
parece preocupada pero calma y alegre
por tu alegría por mí

Pär Hansson (1970), de Familjekista, 2001.


  • John Bauer (1882-1918), "Ut i vida världen" / "En el ancho mundo", en Bland Tomtar och Troll / Entre los duendes y los trolls (1907).
  • Pär Hansson (1970), de Familjekista, Ed. Norstedts, 2001 / Traducción: Roberto Mascaró.

domingo, 17 de junio de 2012

Eliot - The Hollow Men (1925)


Lectura del poema por T.S. Eliot

Lectura del poema por T.S. Eliot
con música de Vincent Persichetti*


 Lectura del poema por Robert Speaight 












The Hollow Men
1925
Mistah Kurtz — he dead.




The Hollow Men

A penny for the Old Guy


I

We are the hollow men
We are the stuffed men
Leaning together
Headpiece filled with straw. Alas!
Our dried voices, when
We whisper together
Are quiet and meaningless
As wind in dry grass
Or rats' feet over broken glass
In our dry cellar

Shape without form, shade without colour,
Paralysed force, gesture without motion;

Those who have crossed
With direct eyes, to death's other Kingdom
Remember us — if at all — not as lost
Violent souls, but only
As the hollow men
The stuffed men.


II

Eyes I dare not meet in dreams
In death's dream kingdom
These do not appear:
There, the eyes are
Sunlight on a broken column
There, is a tree swinging
And voices are
In the wind's singing
More distant and more solemn
Than a fading star.

Let me be no nearer
In death's dream kingdom
Let me also wear
Such deliberate disguises
Rat's coat, crowskin, crossed staves
In a field
Behaving as the wind behaves
No nearer—

Not that final meeting
In the twilight kingdom


III

This is the dead land
This is cactus land
Here the stone images
Are raised, here they receive
The supplication of a dead man's hand
Under the twinkle of a fading star.

Is it like this
In death's other kingdom
Waking alone
At the hour when we are
Trembling with tenderness
Lips that would kiss
Form prayers to broken stone.


IV

The eyes are not here
There are no eyes here
In this valley of dying stars
In this hollow valley
This broken jaw of our lost kingdoms

In this last of meeting places
We grope together
And avoid speech
Gathered on this beach of the tumid river

Sightless, unless
The eyes reappear
As the perpetual star
Multifoliate rose
Of death's twilight kingdom
The hope only
Of empty men.


V

Here we go round the prickly pear
Prickly pear prickly pear
Here we go round the prickly pear
At five o'clock in the morning.

Between the idea
And the reality
Between the motion
And the act
Falls the Shadow
For Thine is the Kingdom        

Between the conception
And the creation
Between the emotion
And the response
Falls the Shadow
Life is very long        

Between the desire
And the spasm
Between the potency
And the existence
Between the essence
And the descent
Falls the Shadow
For Thine is the Kingdom        

For Thine is
Life is
For Thine is the

This is the way the world ends
This is the way the world ends
This is the way the world ends
Not with a bang but a whimper.







T.S. Eliot, The Hollow Men (1925), en Poems: 1909-1925
[Traducción] [Lectura de Marlon Brando en Apocalypse Now]


* Fragmento de The Hollow Men, para trompeta y orquesta de cuerda, Op. 25 (1944).



Eliot - Los hombres huecos (1925)


Lectura del poema por T.S. Eliot

Lectura del poema por T.S. Eliot
con música de Vincent Persichetti*


 Lectura del poema por Robert Speaight 












Los hombres huecos
1925
Mistah Kurtz — ha muerto.




Los hombres huecos

Un penique para el viejo Guy


I

Somos los hombres huecos
somos los hombres rellenos
apoyados uno en otro
la mollera llena de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
susurramos juntos
son tranquilas y sin significado
como viento en hierba seca
o patas de ratas sobre cristal roto
en la bodega seca de nuestras provisiones

Figura sin forma, sombra sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento;

los que han cruzado
con los ojos derechos, al otro Reino de la muerte
nos recuerdan —si es que nos recuerdan— no como
perdidas almas violentas, sino sólo
como los hombres huecos
los hombres rellenados.


II

Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
en el reino del sueño de la muerte
esos ojos no aparecen:
ahí, los ojos son
luz del sol en una columna rota
ahí, hay un árbol meciéndose
y las voces son
el canto del viento
más lejanas y más solemnes
que una estrella que se apaga.

No me acerque yo más
en el reino del sueño de la muerte
revístame yo también
de tan deliberados disfraces
pelaje de rata, piel de cuervo, palos cruzados
en un campo
comportándome igual que el viento
sin acercarme más...

No ese encuentro final
en el reino crepuscular.


III

Esta es la tierra muerta
esta es la tierra del cactus
aquí se elevan las imágenes
de piedra, aquí reciben
la súplica de la mano de un muerto
bajo el titilar de una estrella que se apaga.

Así es
en el otro reino de la muerte
despertar solo
a la hora en que
temblamos de ternura
labios que querrían besar
forman oraciones de piedra rota.


IV

Loa ojos no están aquí
no hay ojos aquí
en este valle de estrellas que mueren
en este valle hueco
la quijada rota de nuestros reinos perdidos

en este, el último de los lugares del encuentro
vamos a tientas juntos
y evitamos hablar
reunidos en esta playa del rio hinchado

sin vista, a no ser que
reaparezcan los ojos
como la estrella perpetua
rosa multifoliada
del crepuscular reino de la muerte
la esperanza solamente
de hombres vacíos.


V

Al corro del higo chumbo
al higo chumbo higo chumbo
al corro del higo chumbo
a las cinco de la mañana.

Entre la idea
y la realidad
entre el movimiento
y el acto
cae la Sombra
porque Tuyo es el Reino        

Entre la concepción
y la creación
entre la emoción
y la respuesta
cae la Sombra
la vida es muy larga        

Entre el deseo
y el espasmo
entre la potencia
y la existencia
entre la esencia
y el descenso
cae la Sombra
pues Tuyo es el Reino        

pues Tuyo es
la Vida es
pues Tuyo es el

Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
No con una estallido sino con un gimoteo.







T.S. Eliot, Los hombres huecos (1925), en Poesías: 1909-1925
[Original inglés] [Lectura de Marlon Brando en Apocalypse Now]


* Fragmento de The Hollow Men, para trompeta y orquesta de cuerda, Op. 25 (1944).



Eliot - The Hollow Men (1925) [lectura de Brando
en "Apocalypse Now" (Coppola, 1979)




Otra versión





jueves, 17 de mayo de 2012

Benedicto XVI - La Ascensión



"El Jesús que se despide no va a alguna parte en un astro lejano. Él entra en la comunión de vida y poder con el Dios viviente, en la situación de superioridad de Dios sobre todo espacio. Por eso «no se ha marchado», sino que, en virtud del mismo poder de Dios, ahora está siempre presente junto a nosotros y por nosotros. En los discursos de despedida en el Evangelio de Juan, Jesús dice precisamente esto a sus discípulos: «Me voy y vuelvo a vuestro lado» (14,28). Aquí está sintetizada maravillosamente la peculiaridad del «irse» de Jesús, que es al mismo tiempo su «venir», y con eso queda explicado también el misterio acerca de la cruz, la resurrección y la ascensión. Su irse es precisamente así un venir, un nuevo modo de cercanía, de presencia permanente, que Juan pone también en relación con la «alegría», de la que antes hemos oído hablar en el Evangelio de Lucas [24,50-53].

Puesto que Jesús está junto al Padre, no está lejos, sino cerca de nosotros. Ahora ya no se encuentra en un solo lugar del mundo, como antes de la «ascensión»; con su poder que supera todo espacio, Él no está ahora en un solo sitio, sino que está presente al lado de todos, y todos lo pueden invocar en todo lugar y a lo largo de la historia."

Benedicto XVI  - Joseph Ratzinger



domingo, 22 de abril de 2012

Ungaretti - Mio fiume anche tu (1943-1944)



Mio fiume anche tu (1943-1944)

1

Mio fiume anche tu, Tevere fatale,
Ora che notte già turbata scorre;
Ora che persistente
E come a stento erotto dalla pietra
Un gemito d'agnelli si propaga
Smarrito per le strade esterrefatte;
Che di male l'attesa senza requie,
Il peggiore dei mali,
Che l'attesa di male imprevedibile
Intralcia animo e passi;
Che singhiozzi infiniti, a lungo rantoli
Agghiacciano le case tane incerte;
Ora che scorre notte già straziata,
Che ogni attimo spariscono di schianto
O temono l'offesa tanti segni
Giunti, quasi divine forme, a splendere
Per ascensione di millenni umani;
Ora che già sconvolta scorre notte,
E quanto un uomo può patire imparo;
Ora ora, mentre schiavo
Il mondo d'abissale pena soffoca;
Ora che insopportabile il tormento
Si sfrena tra i fratelli in ira a morte;
Ora che osano dire
Le mie blasfeme labbra:
"Cristo, pensoso palpito,
Perchè la Tua bontà
S'è tanto allontanata?"
2

Ora che pecorelle cogli agnelli
Si sbandano stupite e, per le strade
Che già furono urbane, si desolano;
Ora che prova un popolo
Dopo gli strappi dell'emigrazione,
La stolta iniquità
Delle deportazioni;
Ora che nelle fosse
Con fantasia ritorta
E mani spudorate
Dalle fattezze umane l'uomo lacera
L'immagine divina
E pietà in grido si contrae di pietra;
Ora che l'innocenza
Reclama almeno un eco,
E geme anche nel cuore più indurito;
Ora che sono vani gli altri gridi;
Vedo ora chiaro nella notte triste.
Vedo ora nella notte triste, imparo,
So che l'inferno s'apre sulla terra
Su misura di quanto
L'uomo si sottrae, folle,
Alla purezza della Tua passione.

3

Fa piaga nel Tuo cuore
La somma del dolore
Che va spargendo sulla terra l'uomo;
Il Tuo cuore è la sede appassionata
Dell'amore non vano.
Cristo, pensoso palpito,
Astro incarnato nell'umane tenebre,
Fratello che t'immoli
Perennemente per riedificare
Umanamente l'uomo,
Santo, Santo che soffri,
Maestro e fratello e Dio che ci sai deboli,
Santo, Santo che soffri
Per liberare dalla morte i morti
E sorreggere noi infelici vivi,
D'un pianto solo mio non piango più,
Ecco, Ti chiamo, Santo,
Santo, Santo che soffri.

Giuseppe Ungaretti, en Il Dolore (1947): "Roma occupata"


  • Giuseppe Ungaretti (1888-1970), Il Dolore, Mondadori, Milano 1947: "Roma occupata"

martes, 10 de abril de 2012

Ratzinger - La cuestión de Job (5/5)


[5. El sentido del sacrificio]

"El hombre, imagen de Dios: una imagen muy deformada que nos mira. En puridad, esa palabra vale sólo para Jesucristo: él es la imagen restaurada de Dios. Pero ¿a qué Dios vemos en ella? Por causa de una teología mal entendida, muchos han percibido ahí una falsa imagen: la imagen de un Dios cruel que pide la sangre de su propio Hijo. Han descifrado la imagen de los amigos de Job y se han apartado con horror de este Dios. Sin embargo, es justamente todo lo contrario: el Dios bíblico no quiere víctimas humanas. Allí donde él se presenta, en la historia religiosa, cesan los sacrificios humanos. Antes de que Abrahán ponga la mano sobre Isaac, se lo impide el mandato divino: el carnero sustituye al niño. Así comienza el culto a Yahvé: la inmolación del primogénito que pide la religión ancestral de Abrahán es relevada por la obediencia, por la fe; el sustituto externo, el carnero, no es más que expresión de este proceso más hondo, que no es sustitución, sino acceso a lo esencial. Para el Dios de Israel, el sacrificio humano es una abominación: Moloc, el dios de los sacrificios humanos, es la quintaesencia del falso dios, al que se opone la fe yahvista. Servicio divino, para el Dios de Israel, no es la muerte del hombre, sino su vida. Ireneo de Lyón acuñó para esta idea la hermosa fórmula: «Gloria Dei homo vivens», el hombre viviente es la gloria de Dios. Esta es la clase de sacrificio humano, de servicio divino que él pide (Adv. haer. IV, 20, 7). Pero ¿qué significa entonces la cruz del Señor? Es la forma que toma aquel amor que ha aceptado al hombre por completo, aun en su culpa y, por lo tanto, aun en su muerte, hasta las cuales ha descendido. Así llegó a ser sacrificio: en cuanto amor sin límites que carga a hombros con el hombre, como con la oveja perdida, y lo conduce de nuevo al Padre, a través de la noche del pecado. Desde ese momento existe una nueva clase de sufrimiento: el sufrimiento no como maldición, sino como amor que transforma el mundo."

[Todo]
Joseph Ratzinger




domingo, 8 de abril de 2012

Ratzinger - La cuestión de Job (4/5)


[4. Jesucristo resucitado]

"Tenemos que dar aún un paso más. La cruz no quedó como última palabra de Dios en Jesucristo. La tumba no lo retuvo. Resucitó y Dios nos habla por medio del resucitado. En el infierno, el rico epulón rogaba que Lázaro se apareciese a sus hermanos y les avisara de su cruel destino: creerían, piensa él, si alguien resucitara de entre los muertos (Lc 16, 27s). Ahora bien, el verdadero Lázaro ha venido. Está ahí y nos dice: esta vida no lo es todo. Hay una eternidad. Mantener esto hoy, en teología, para muchos resulta muy poco moderno. El tema del otro mundo tiene todos los visos de una evasión del presente. Pero, si ese tema es verdadero, ¿se puede pasar por alto?, ¿se puede desdeñar como consuelo?, ¿no es lo que da precisamente a la vida seriedad, libertad, esperanza?"


Joseph Ratzinger




miércoles, 4 de abril de 2012

Ratzinger - La cuestión de Job (2/5)


[2. La respuesta a Job]

"Sólo Dios puede responder. No lo ha hecho de modo definitivo. No lo ha hecho de forma que la respuesta pueda exponerse a la vista y pronunciarse. Pero tampoco ha callado del todo. Por supuesto, falta su última palabra. Comienza solamente con la resurrección de Jesús. Y siempre ocurre de manera que no sólo el entendimiento humano, sino incluso el corazón la solicita. Esto comienza ya en Job: Dios interviene en el debate. No se pone del lado de sus defensores. Rechaza como blasfema aquella apología que le convierte en ejecutor de una justicia conmutativa minuciosamente contabilizada. No le ha ofendido Job con sus gritos, sino la exactitud de quienes hacían pasar el semblante de Dios por un terrible mecanismo de retribuciones. Pero se esclarece para Job. Sólo se le manifiesta su pequeñez, la pobreza de la perspectiva desde la que mira el mundo. Aprende a callar, a estar en silencio, a esperar. Se le ensancha el corazón, nada más. Esta humildad del silencio es muy importante como primer paso en la sabiduría. Pues resulta sorprendente que las quejas contra Dios sólo en una mínima parte procedan de los dolientes de este mundo, y que en su mayor parte provengan de los espectadores saturados que nunca han sufrido. Los dolientes han aprendido a ver. Cada uno tiene su propio destino ante Dios; no se puede contar a los hombres por cantidades, como si fueran productos. En este mundo, la alabanza sale de los hornos donde tantos se abrasan: el relato de los tres jóvenes en el horno encendido contiene una verdad más profunda que la que se expresa en los tratados eruditos."


Joseph Ratzinger




lunes, 2 de abril de 2012

Ratzinger - La cuestión de Job (1/5)


[1. El grito de Job]

"Solamente el hombre es imagen de Dios. Cuando se piensa sobre esto de forma más concreta, se puede caer en una terrible sensación. Seguramente se repiten los momentos dichosos en los que algo de Dios se hace visible en el ser humano. Afortunadamente Dios brilla a veces a través del hombre. Pero nuestra experiencia está marcada con mayor fuerza por lo contrario: el hombre, en su historia, parece demostrar más la existencia de un demonio —o al menos la de un ser ambiguo— que la de un Dios bueno. El hombre refuta a este Dios, al que señala la creación. Junto a la culpa del hombre, con toda la opacidad que de ella brota, está el incomprensible sufrimiento de los inocentes, la más tremenda denuncia elevada contra Dios en un coro de resonancias cada vez más ásperas, desde Job hasta Dostoyevski y Auschwitz. Job no puede aceptar la apología de Dios con la que sus amigos tratan de explicar sus sufrimientos; esta apología no es otra cosa que la sabiduría de Israel hasta entonces válida: según ésta, el sufrimiento es castigo del pecado, y el bienestar, premio del bien; de esta suerte el mundo aparece como un sistema de estricta justicia que premia o castiga, aun cuando no siempre acertemos a ver el fundamento de las sanciones. Tras el grito de Job están hoy los millones de personas que desaparecieron anónimamente en las cámaras de gas de Auschwitz o en las cárceles de las dictaduras de izquierdas o de derechas. «¿Dónde está vuestro Dios?», gritan cada vez más alto los acusadores. Ciertamente, en esas palabras hay a menudo más cinismo que respeto real ante lo terrible del sufrimiento humano. Pero la acusación es verdadera. ¿Dónde estás, Dios? ¿Quién eres, que callas?"


Joseph Ratzinger




viernes, 9 de marzo de 2012

Arseny Tarkovsky - Первые свидания [Pervye svidaniya]


Первые свидания (1962)

Свиданий наших каждое мгновенье
Мы праздновали, как богоявленье,
Одни на целом свете. Ты была
Смелей и легче птичьего крыла,
По лестнице, как головокруженье,
Через ступень сбегала и вела
Сквозь влажную сирень в свои владенья
С той стороны зеркального стекла.

Когда настала ночь, была мне милость
Дарована, алтарные врата
Отворены, и в темноте светилась
И медленно клонилась нагота,
И, просыпаясь: "Будь благословенна!" -
Я говорил и знал, что дерзновенно
Мое благословенье: ты спала,
И тронуть веки синевой вселенной
К тебе сирень тянулась со стола,
И синевою тронутые веки
Спокойны были, и рука тепла.

А в хрустале пульсировали реки,
Дымились горы, брезжили моря,
И ты держала сферу на ладони
Хрустальную, и ты спала на троне,
И - боже правый! - ты была моя.
Ты пробудилась и преобразила
Вседневный человеческий словарь,
И речь по горло полнозвучной силой
Наполнилась, и слово ты раскрыло
Свой новый смысл и означало: царь.

На свете все преобразилось, даже
Простые вещи - таз, кувшин,- когда
Стояла между нами, как на страже,
Слоистая и твердая вода.

Нас повело неведомо куда.
Пред нами расступались, как миражи,
Построенные чудом города,
Сама ложилась мята нам под ноги,
И птицам с нами было по дороге,
И рыбы подымались по реке,
И небо развернулось пред глазами...
Когда судьба по следу шла за нами,
Как сумасшедший с бритвою в руке.


Арсений Александрович Тарковский (1907-1989), Земле - земное (1941-1966)

Lectura del poema por Arseny Tarkovsky



Arseny Tarkovsky - Primeros encuentros


Primeros encuentros (1962)

Cada instante de nuestros encuentros
lo celebrábamos como una epifanía,
solos en el universo mundo. Tú eras
más audaz y ligera que el ala de un pájaro,
bajabas la escalera como un torbellino
saltando los peldaños, y corriendo me llevabas
a través de húmedas lilas hasta tus predios,
al otro lado del espejo.

Cuando llegó la noche me fue otorgada
la gracia, las puertas del altar
se abrieron, y en la oscuridad resplandecía
y se inclinaba lentamente tu desnudez.
Y, al despertar, “¡bendita seas!”–
dije, aun sabiendo que era irreverente
mi bendición. Tú dormías, y para acariciar
tus párpados con el azul del firmamento
las lilas se extendían hacia ti desde la mesa,
y, acariciados por el azul, tus párpados
estaban serenos, y cálida tu mano.

En el cristal pulsaban los ríos,
humeaban las montañas, brillaba el mar,
tú sostenías en tu palma la esfera
de cristal, dormida en el trono,
y –¡oh Dios santo!– tú eras mía.
Te despertaste y transformaste
el cotidiano vocabulario humano,
tu voz se colmó de vigor sonoro,
y la palabra desveló
su nuevo sentido y significado: zar.

El mundo entero se transfiguró, incluso
las cosas más simples –el jarro, la jofaina–, cuando
se interpuso entre nosotros, como un centinela,
el agua laminada y dura.

Fuimos transportados quién sabe dónde.
A nuestro paso se abrieron, como espejismos,
ciudades surgidas por encanto,
la menta se extendía a nuestros pies,
los pájaros nos acompañaban por el camino,
los peces remontaban el río
y el firmamento se desplegó ante nuestros ojos...
Mientras el destino seguía nuestros pasos,
como un loco con una navaja en la mano.


Arseny Alexandrovich Tarkovsky (1907-1989), A la tierra lo que es terreno (1941-1966)
[Original ruso] [Audición y transliteración] [Audición y traducción]




Licencia Creative CommonsLa traducción al castellano de Arseny Tarkovsky: "Первые свидания [Pervye svidaniya]", por José Escudero se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.

Arsenij Tarkovskij - Pervye Svidaniâ
(transliteración y lectura)

Lectura del poema por Arseny Tarkovsky
ПЕРВЫЕ СВИДАНИЯ
Тарковский Арсений

Свиданий наших каждое мгновенье
Мы праздновали, как богоявленье,
Одни на целом свете. Ты была
Смелей и легче птичьего крыла,
По лестнице, как головокруженье,
Через ступень сбегала и вела
Сквозь влажную сирень в свои владенья
С той стороны зеркального стекла.

Когда настала ночь, была мне милость
Дарована, алтарные врата
Отворены, и в темноте светилась
И медленно клонилась нагота,
И, просыпаясь: "Будь благословенна!" -
Я говорил и знал, что дерзновенно
Мое благословенье: ты спала,
И тронуть веки синевой вселенной
К тебе сирень тянулась со стола,
И синевою тронутые веки
Спокойны были, и рука тепла.

А в хрустале пульсировали реки,
Дымились горы, брезжили моря,
И ты держала сферу на ладони
Хрустальную, и ты спала на троне,
И - боже правый! - ты была моя.
Ты пробудилась и преобразила
Вседневный человеческий словарь,
И речь по горло полнозвучной силой
Наполнилась, и слово ты раскрыло
Свой новый смысл и означало царь.

На свете все преобразилось, даже
Простые вещи - таз, кувшин,- когда
Стояла между нами, как на страже,
Слоистая и твердая вода.

Нас повело неведомо куда.
Пред нами расступались, как миражи,
Построенные чудом города,
Сама ложилась мята нам под ноги,
И птицам с нами было по дороге,
И рыбы подымались по реке,
И небо развернулось пред глазами...
Когда судьба по следу шла за нами,
Как сумасшедший с бритвою в руке.

[Traducción]
PERVYE SVIDANIÂ
Tarkovskij Arsenij

Svidanij naših každoe mgnovenʹe
My prazdnovali, kak bogoâvlenʹe,
Odni na celom svete. Ty byla
Smelej i legče ptičʹego kryla,
Po lestnice, kak golovokruženʹe,
Čerez stupenʹ sbegala i vela
Skvozʹ vlažnuû sirenʹ v svoi vladenʹâ
S toj storony zerkalʹnogo stekla.

Kogda nastala nočʹ, byla mne milostʹ
Darovana, altarnye vrata
Otvoreny, i v temnote svetilasʹ
I medlenno klonilasʹ nagota,
I, prosypaâsʹ: "Budʹ blagoslovenna!" -
 govoril i znal, čto derznovenno
Moe blagoslovenʹe: ty spala,
I tronutʹ veki sinevoj vselennoj
K tebe sirenʹ tânulasʹ so stola,
I sinevoû tronutye veki
Spokojny byli, i ruka tepla.

A v hrustale pulʹsirovali reki,
Dymilisʹ gory, brezžili morâ,
I ty deržala sferu na ladoni
Hrustalʹnuû, i ty spala na trone,
I - bože pravyj! - ty byla moâ.
Ty probudilasʹ i preobrazila
Vsednevnyj čelovečeskij slovarʹ,
I rečʹ po gorlo polnozvučnoj siloj
Napolnilasʹ, i slovo ty raskrylo
Svoj novyj smysl i označalo carʹ.

Na svete vse preobrazilosʹ, daže
Prostye veŝi - taz, kuvšin,- kogda
Stoâla meždu nami, kak na straže,
Sloistaâ i tverdaâ voda.

Nas povelo nevedomo kuda.
Pred nami rasstupalisʹ, kak miraži,
Postroennye čudom goroda,
Sama ložilasʹ mâta nam pod nogi,
I pticam s nami bylo po doroge,
I ryby podymalisʹ po reke,
I nebo razvernulosʹ pred glazami...
Kogda sudʹba po sledu šla za nami,
Kak sumasšedšij s britvoû v ruke.






Arseny Tarkovsky - Pervye Svidaniya
(traducción y lectura)

Lectura del poema por Arseny Tarkovsky

ПЕРВЫЕ СВИДАНИЯ
Тарковский Арсений

Свиданий наших каждое мгновенье
Мы праздновали, как богоявленье,
Одни на целом свете. Ты была
Смелей и легче птичьего крыла,
По лестнице, как головокруженье,
Через ступень сбегала и вела
Сквозь влажную сирень в свои владенья
С той стороны зеркального стекла.

Когда настала ночь, была мне милость
Дарована, алтарные врата
Отворены, и в темноте светилась
И медленно клонилась нагота,
И, просыпаясь: "Будь благословенна!" -
Я говорил и знал, что дерзновенно
Мое благословенье: ты спала,
И тронуть веки синевой вселенной
К тебе сирень тянулась со стола,
И синевою тронутые веки
Спокойны были, и рука тепла.

А в хрустале пульсировали реки,
Дымились горы, брезжили моря,
И ты держала сферу на ладони
Хрустальную, и ты спала на троне,
И - боже правый! - ты была моя.
Ты пробудилась и преобразила
Вседневный человеческий словарь,
И речь по горло полнозвучной силой
Наполнилась, и слово ты раскрыло
Свой новый смысл и означало царь.

На свете все преобразилось, даже
Простые вещи - таз, кувшин,- когда
Стояла между нами, как на страже,
Слоистая и твердая вода.

Нас повело неведомо куда.
Пред нами расступались, как миражи,
Построенные чудом города,
Сама ложилась мята нам под ноги,
И птицам с нами было по дороге,
И рыбы подымались по реке,
И небо развернулось пред глазами...
Когда судьба по следу шла за нами,
Как сумасшедший с бритвою в руке.

[Transliteración]
PRIMEROS ENCUENTROS
Arseny Tarkovsky

Cada instante de nuestros encuentros
lo celebrábamos como una epifanía,
solos en el universo mundo. Tú eras
más audaz y ligera que el ala de un pájaro,
bajabas la escalera como un torbellino
saltando los peldaños, y corriendo me llevabas
a través de húmedas lilas hasta tus predios,
al otro lado del espejo.

Cuando llegó la noche me fue otorgada
la gracia, las puertas del altar
se abrieron, y en la oscuridad resplandecía
y se inclinaba lentamente tu desnudez.
Y, al despertar, “¡bendita seas!”–
dije, aun sabiendo que era irreverente
mi bendición. Tú dormías, y para acariciar
tus párpados con el azul del firmamento
las lilas se extendían hacia ti desde la mesa,
y, acariciados por el azul, tus párpados
estaban serenos, y cálida tu mano.

En el cristal pulsaban los ríos,
humeaban las montañas, brillaba el mar,
tú sostenías en tu palma la esfera
de cristal, dormida en el trono,
y –¡oh Dios santo!– tú eras mía.
Te despertaste y transformaste
el cotidiano vocabulario humano,
tu voz se colmó de vigor sonoro,
y la palabra desveló
su nuevo sentido y significado: zar.

El mundo entero se transfiguró, incluso
las cosas más simples –el jarro, la jofaina–, cuando
se interpuso entre nosotros, como un centinela,
el agua laminada y dura.

Fuimos transportados quién sabe dónde.
A nuestro paso se abrieron, como espejismos,
ciudades surgidas por encanto,
la menta se extendía a nuestros pies,
los pájaros nos acompañaban por el camino,
los peces remontaban el río
y el firmamento se desplegó ante nuestros ojos...
Mientras el destino seguía nuestros pasos,
como un loco con una navaja en la mano.






miércoles, 21 de diciembre de 2011

Eliot - The Cultivation of Christmas Trees (1950)


The Cultivation of Christmas Trees (1950)

There are several attitudes towards Christmas,
Some of which we may disregard:
The social, the torpid, the patently commercial,
The rowdy (the pubs being open till midnight),
And the childish — which is not that of the child>
For whom the candle is a star, and the gilded angel
Spreading its wings at the summit of the tree
Is not only a decoration, but an angel.

The child wonders at the Christmas Tree:
Let him continue in the spirit of wonder
At the Feast as an event not accepted as a pretext;
So that the glittering rapture, the amazement
Of the first-remembered Christmas Tree,
So that the surprises, delight in new possessions
(Each one with its peculiar and exciting smell),
The expectation of the goose or turkey
And the expected awe on its appearance,

So that the reverence and the gaiety
May not be forgotten in later experience,
In the bored habituation, the fatigue, the tedium,
The awareness of death, the consciousness of failure,
Or in the piety of the convert
Which may be tainted with a self-conceit
Displeasing to God and disrespectful to children
(And here I remember also with gratitude
St. Lucy, her carol, and her crown of fire):

So that before the end, the eightieth Christmas
(By “eightieth” meaning whichever is last)
The accumulated memories of annual emotion
May be concentrated into a great joy
Which shall be also a great fear, as on the occasion
When fear came upon every soul:
Because the beginning shall remind us of the end
And the first coming of the second coming.


Thomas Stearns Eliot, Ariel Poems (1927-1954)
[Traducción]



  • T.S. Eliot, "The Cultivation of Christmas Trees", de Ariel Poems, en T.S. Eliot, Collected Poems 1909-1962, Faber & Faber, London 1974 [repr. 1989], pp. 117-118.
  • Jorge Barrios, Árbol de Navidad (2007)