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martes, 4 de febrero de 2014

Philip Seymour Hoffman: In memoriam (1967-2014)


In memoriam († 02/02/2014)    


T.S. Eliot: Perch'Io non Spero (1928)

Because I do not hope to turn again
Because I do not hope
Because I do not hope to turn
Desiring this man's gift and that man's scope
I no longer strive to strive
/ towards such things
(Why should the aged eagle stretch its wings?)
Why should I mourn
The vanished power of the usual reign?

Because I do not hope to know again
The infirm glory of the positive hour
Because I do not think
Because I know I shall not know
The one veritable transitory power
Because I cannot drink
There, where trees flower,
/ and springs flow, for there is nothing again

Because I know that time is always time
And place is always and only place
And what is actual is actual only for one time
And only for one place
I rejoice that things are as they are and
I renounce the blessed face
And renounce the voice
Because I cannot hope to turn again
Consequently I rejoice,
/ having to construct something
Upon which to rejoice

And pray to God to have mercy upon us
And pray that I may forget
These matters
/ that with myself I too much discuss
Too much explain
Because I do not hope to turn again
Let these words answer
For what is done, not to be done again
May the judgement not be too heavy upon us

Because these wings are no longer wings to fly
But merely vans to beat the air
The air which is now thoroughly small and dry
Smaller and dryer than the will
Teach us to care and not to care
Teach us to sit still.

Pray for us sinners
/ now and at the hour of our death        
Pray for us
/ now and at the hour of our death.        

Porque no espero volver jamás
Porque no espero
Porque no espero volver
Deseoso del don de éste y de la visión de aquél
Ya no me esfuerzo más en el esfuerzo por tales cosas
(¿Por qué debiera desplegar las alas
/ el águila envejecida?)
¿Por qué debiera lamentar
El desvanecido poder del reino habitual?

Porque no espero conocer jamás
La endeble gloria de la hora positiva
Porque pienso, no
Porque sé que no he de conocer
El único verdadero poder transitorio
Porque no he de beber
Allí, donde los árboles florecen, y los manantiales
/ fluyen, pues –de nuevo– no hay nada

Porque sé que el tiempo es siempre tiempo
Y que el espacio es siempre y sólo espacio
Y que lo actual es actual sólo por una vez
Y sólo en un espacio
Me alegra que las cosas sean como son y
Renuncio al rostro bienaventurado
Y renuncio a la voz
Porque no he de esperar ya retornar jamás
Me alegro en consecuencia,
/ al tener que construir algo    
De qué alegrarme

Y ruego a Dios que se apiade de nosotros
Y le ruego que pueda olvidar
esos asuntos
/ que discuto demasiado conmigo mismo        
Explico demasiado
Porque no espero retornar jamás
Deja que estas palabras respondan
Por lo que se ha hecho, para que no vuelva a hacerse
Que el juicio no nos sea demasiado gravoso

Porque estas alas ya no son alas para volar
Sino sólo abanicos que baten en el aire
El aire que ahora es terriblemente tenue y seco
Más tenue y más seco que la voluntad
Enséñanos a preocuparnos y no preocuparnos
Enséñanos a estar sentados tranquilos.

Ruega por nosotros pecadores
/ ahora y en la hora de nuestra muerte
Ruega por nosotros
/ ahora y en la hora de nuestra muerte.

T.S. Eliot (1888-1965)
Perch'Io non Spero (1928)



domingo, 17 de junio de 2012

Eliot - The Hollow Men (1925)


Lectura del poema por T.S. Eliot

Lectura del poema por T.S. Eliot
con música de Vincent Persichetti*


 Lectura del poema por Robert Speaight 












The Hollow Men
1925
Mistah Kurtz — he dead.




The Hollow Men

A penny for the Old Guy


I

We are the hollow men
We are the stuffed men
Leaning together
Headpiece filled with straw. Alas!
Our dried voices, when
We whisper together
Are quiet and meaningless
As wind in dry grass
Or rats' feet over broken glass
In our dry cellar

Shape without form, shade without colour,
Paralysed force, gesture without motion;

Those who have crossed
With direct eyes, to death's other Kingdom
Remember us — if at all — not as lost
Violent souls, but only
As the hollow men
The stuffed men.


II

Eyes I dare not meet in dreams
In death's dream kingdom
These do not appear:
There, the eyes are
Sunlight on a broken column
There, is a tree swinging
And voices are
In the wind's singing
More distant and more solemn
Than a fading star.

Let me be no nearer
In death's dream kingdom
Let me also wear
Such deliberate disguises
Rat's coat, crowskin, crossed staves
In a field
Behaving as the wind behaves
No nearer—

Not that final meeting
In the twilight kingdom


III

This is the dead land
This is cactus land
Here the stone images
Are raised, here they receive
The supplication of a dead man's hand
Under the twinkle of a fading star.

Is it like this
In death's other kingdom
Waking alone
At the hour when we are
Trembling with tenderness
Lips that would kiss
Form prayers to broken stone.


IV

The eyes are not here
There are no eyes here
In this valley of dying stars
In this hollow valley
This broken jaw of our lost kingdoms

In this last of meeting places
We grope together
And avoid speech
Gathered on this beach of the tumid river

Sightless, unless
The eyes reappear
As the perpetual star
Multifoliate rose
Of death's twilight kingdom
The hope only
Of empty men.


V

Here we go round the prickly pear
Prickly pear prickly pear
Here we go round the prickly pear
At five o'clock in the morning.

Between the idea
And the reality
Between the motion
And the act
Falls the Shadow
For Thine is the Kingdom        

Between the conception
And the creation
Between the emotion
And the response
Falls the Shadow
Life is very long        

Between the desire
And the spasm
Between the potency
And the existence
Between the essence
And the descent
Falls the Shadow
For Thine is the Kingdom        

For Thine is
Life is
For Thine is the

This is the way the world ends
This is the way the world ends
This is the way the world ends
Not with a bang but a whimper.







T.S. Eliot, The Hollow Men (1925), en Poems: 1909-1925
[Traducción] [Lectura de Marlon Brando en Apocalypse Now]


* Fragmento de The Hollow Men, para trompeta y orquesta de cuerda, Op. 25 (1944).



Eliot - Los hombres huecos (1925)


Lectura del poema por T.S. Eliot

Lectura del poema por T.S. Eliot
con música de Vincent Persichetti*


 Lectura del poema por Robert Speaight 












Los hombres huecos
1925
Mistah Kurtz — ha muerto.




Los hombres huecos

Un penique para el viejo Guy


I

Somos los hombres huecos
somos los hombres rellenos
apoyados uno en otro
la mollera llena de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
susurramos juntos
son tranquilas y sin significado
como viento en hierba seca
o patas de ratas sobre cristal roto
en la bodega seca de nuestras provisiones

Figura sin forma, sombra sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento;

los que han cruzado
con los ojos derechos, al otro Reino de la muerte
nos recuerdan —si es que nos recuerdan— no como
perdidas almas violentas, sino sólo
como los hombres huecos
los hombres rellenados.


II

Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
en el reino del sueño de la muerte
esos ojos no aparecen:
ahí, los ojos son
luz del sol en una columna rota
ahí, hay un árbol meciéndose
y las voces son
el canto del viento
más lejanas y más solemnes
que una estrella que se apaga.

No me acerque yo más
en el reino del sueño de la muerte
revístame yo también
de tan deliberados disfraces
pelaje de rata, piel de cuervo, palos cruzados
en un campo
comportándome igual que el viento
sin acercarme más...

No ese encuentro final
en el reino crepuscular.


III

Esta es la tierra muerta
esta es la tierra del cactus
aquí se elevan las imágenes
de piedra, aquí reciben
la súplica de la mano de un muerto
bajo el titilar de una estrella que se apaga.

Así es
en el otro reino de la muerte
despertar solo
a la hora en que
temblamos de ternura
labios que querrían besar
forman oraciones de piedra rota.


IV

Loa ojos no están aquí
no hay ojos aquí
en este valle de estrellas que mueren
en este valle hueco
la quijada rota de nuestros reinos perdidos

en este, el último de los lugares del encuentro
vamos a tientas juntos
y evitamos hablar
reunidos en esta playa del rio hinchado

sin vista, a no ser que
reaparezcan los ojos
como la estrella perpetua
rosa multifoliada
del crepuscular reino de la muerte
la esperanza solamente
de hombres vacíos.


V

Al corro del higo chumbo
al higo chumbo higo chumbo
al corro del higo chumbo
a las cinco de la mañana.

Entre la idea
y la realidad
entre el movimiento
y el acto
cae la Sombra
porque Tuyo es el Reino        

Entre la concepción
y la creación
entre la emoción
y la respuesta
cae la Sombra
la vida es muy larga        

Entre el deseo
y el espasmo
entre la potencia
y la existencia
entre la esencia
y el descenso
cae la Sombra
pues Tuyo es el Reino        

pues Tuyo es
la Vida es
pues Tuyo es el

Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
No con una estallido sino con un gimoteo.







T.S. Eliot, Los hombres huecos (1925), en Poesías: 1909-1925
[Original inglés] [Lectura de Marlon Brando en Apocalypse Now]


* Fragmento de The Hollow Men, para trompeta y orquesta de cuerda, Op. 25 (1944).



Eliot - The Hollow Men (1925) [lectura de Brando
en "Apocalypse Now" (Coppola, 1979)




Otra versión





miércoles, 21 de diciembre de 2011

Eliot - The Cultivation of Christmas Trees (1950)


The Cultivation of Christmas Trees (1950)

There are several attitudes towards Christmas,
Some of which we may disregard:
The social, the torpid, the patently commercial,
The rowdy (the pubs being open till midnight),
And the childish — which is not that of the child>
For whom the candle is a star, and the gilded angel
Spreading its wings at the summit of the tree
Is not only a decoration, but an angel.

The child wonders at the Christmas Tree:
Let him continue in the spirit of wonder
At the Feast as an event not accepted as a pretext;
So that the glittering rapture, the amazement
Of the first-remembered Christmas Tree,
So that the surprises, delight in new possessions
(Each one with its peculiar and exciting smell),
The expectation of the goose or turkey
And the expected awe on its appearance,

So that the reverence and the gaiety
May not be forgotten in later experience,
In the bored habituation, the fatigue, the tedium,
The awareness of death, the consciousness of failure,
Or in the piety of the convert
Which may be tainted with a self-conceit
Displeasing to God and disrespectful to children
(And here I remember also with gratitude
St. Lucy, her carol, and her crown of fire):

So that before the end, the eightieth Christmas
(By “eightieth” meaning whichever is last)
The accumulated memories of annual emotion
May be concentrated into a great joy
Which shall be also a great fear, as on the occasion
When fear came upon every soul:
Because the beginning shall remind us of the end
And the first coming of the second coming.


Thomas Stearns Eliot, Ariel Poems (1927-1954)
[Traducción]



  • T.S. Eliot, "The Cultivation of Christmas Trees", de Ariel Poems, en T.S. Eliot, Collected Poems 1909-1962, Faber & Faber, London 1974 [repr. 1989], pp. 117-118.
  • Jorge Barrios, Árbol de Navidad (2007)

Eliot - El cultivo de los árboles de Navidad (1950)


El cultivo de los árboles de Navidad (1950)

Hay muchas actitudes hacia la Navidad,
algunas de las cuales podemos desechar:
la social, la torpe, la abiertamente comercial,
la juerguista (los bares abiertos hasta medianoche)
y la pueril — que no es la del niño
para quien la vela es una estrella y el ángel dorado
que despliega sus alas en la cima del árbol

es no un simple adorno, sino un ángel.

El niño se embelesa ante el Árbol de Navidad:
dejadle conservar ese espíritu de admiración
ante la Fiesta en cuanto evento no aceptado como pretexto;
de modo que el arrebato centelleante, la maravilla
del primer Árbol de Navidad recordado,
de modo que las sorpresas, el deleite en nuevas posesiones
(cada cual con su peculiar y emocionante olor),
la expectativa del ganso o del pavo
y el esperado sobrecogimiento ante su aparición,

de modo que la reverencia y la alegría
no lleguen a olvidarse en la experiencia posterior,
en el aburrido acostumbramiento, la fatiga, el tedio,
la certeza de la muerte, la conciencia del fracaso,
o en la piedad del converso,
que puede estar teñida de arrogancia
desagradable a Dios e irrespetuosa hacia los niños
(y aquí recuerdo también con gratitud
a santa Lucía, su canción y su corona de fuego):

de modo que antes del fin, la octogésima Navidad
(entendiendo por “octogésima” la última),
los recuerdos acumulados de la emoción anual
puedan concentrase en un gran gozo
que será también un gran temor, como en la ocasión
en que el temor desciende a cada alma:
porque el principio nos rememorará el final
y la primera venida, la segunda venida.

Thomas Stearns Eliot, Poemas de Ariel (1927-1954)





Licencia Creative CommonsLa traducción al castellano de T.S. Eliot: "The Cultivation of Christmas Trees", por José Escudero se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.